Maurits Cornelis Escher nació en Holanda en 1898 y en
su juventud estudió en la Escuela de Arquitectura y
Diseño Ornamental de la ciudad de Haarlem. A lo largo de
su vida viajó por toda Europa, residió en Italia,
Suiza y Bélgica. Murió en su país natal en
1972, momento en el que el reconocimiento de su obra comenzaba a
adquirir carácter global. Hoy en día su obra es
mundialmente conocida y aparece en multitud de lugares, desde
camisetas, a portadas de libros científicos. Gran cantidad
de gente conoce los grabados y litografías de Escher,
aunque muchos menos podrían señalar quién es
su autor.
El arte de Escher entra de lleno en el concepto de 'arte
matemático': un artista figurativo que sepa algo de
matemáticas puede hacer una composición sobre un
tema matemático de la misma manera que los artistas del
Renacimiento hicieron con los temas religiosos o los artistas
rusos con los temas políticos. Escher ha escrito: 'Con
frecuencia me siento más próximo a los
matemáticos que a mis colegas los artistas'. A pesar de
ello, Escher no poseía unos estudios matemáticos
extensos ni completos. Prefería decir: 'Todos mis trabajos
son juegos. Juegos serios'. Sus obras cuelgan en los despachos de
matemáticos y científicos de todo el mundo.
En muchos de sus trabajos podemos encontrar aspectos
surrealistas, extraños, pero sus cuadros no son fantasias
oníricas como las de Dalí o Magritte, son
más bien observaciones filosóficas y racionales
sobre el misterio, el absurdo y el terror de nuestro mundo
Sin duda la parte fundamental de la obra de Escher la constituye la división regular del plano. Era su
principal obsesión y forma parte, de una manera o de otra,
de la mayoría de sus obras. Desglosando el plano en
figuras de pájaros, peces, reptiles y figuras humanas,
como en un puzzle, Escher ha logrado incorporar muchas de sus
divisiones del plano en composiciones memorables.
Otra de las categorías de las figuras de Escher, y sin
duda aquella que sorprende más al que conoce su obra por
primera vez, la costituyen aquellas obras en las que juega con
las leyes de la perspectiva para obtener lo que se ha denominado
"figuras imposibles",
imágenes que desafían la realidad tal como la
conocemos y que la mente se niega a aceptar por mucho que las
contemple.
Un tema más, presente en muchas de las obras de Escher es la relación entre lo plano y lo espacial.
Cuando dibujamos, lo hacemos sobre un medio plano, bidimensional,
como es el papel. En cambio lo utilizamos para representar
imagenes que son espaciales, tridimensionales. Escher utiliza
esta dualidad para crear algunas imagenes paradójicas
absolutamente desconcertantes.
Entre algunas de las otras obsesiones de
Escher podemos citar los polígonos regulares, lo infinito,
los temas topológicos y las superficies reflectantes,
temas todos ellos que podemos encontrar en muchas de sus obras
Los que conocemos la magnífica obra de M.C.Escher no
podemos dejar de preguntarnos que hubiera opinado él de la
proliferación de los ordenadores y el desarrollo de la Internet y de si hubieran sido medios que
le hubieran permitido crear alguna obra superior a las que
componen su ya impresionante curriculum.