En esta obra, al igual que en Relatividad, Escher juega con
nuestra percepción de lo que es vertical y horizontal: Si
estamos de pie en una habitación, todo es normal, pero
¿Y si nos tumbamos en el suelo? Este podría
convertirse en una pared, la pared ser el suelo, el techo ser
nuestra pared de enfrente, y la pared de enfrente ser el techo.
Lo único que nos indica cual es la orientación
'verdadera' es la gravedad. En un dibujo no hay gravedad y es
posible crear ilusiones como la del grabado.
Por cierto, esta obra ha servido como modelo para la
cración de este museo virtual.