En nuestra mente tenemos grabado un principio: lo natural es
que la luz nos llegue desde arriba a la izquierda y que, por
tanto, se formen sombras en el angulo inferior derecho. En
cualquier caso no es más que una impresión
subjetiva, algo que se puede ver en la típica
ilusión óptica de un cráter que parece una
montaña si damos la vuelta a la página. De hecho,
si una figura es cóncava o convexa no se puede distinguir
a simple vista si no disponemos de detalles auxiliares. Esto lo
aprovecha Escher en esta litografía: ambos lados del
dibujo son esencialmente iguales. La colocación de algunos
detalles auxiliares es lo que hace que una mitad del dibujo se
revele como cóncava y la otra convexa. La unión de
ambos mundos en una sola figura crea un nuevo tipo de imagen
imposible.