En este grabado los angeles y los demonios encajan
perfectamente unos con otros. Las figuras, todas ellas
semejantes, disminuyen de tamaño al alejarse del centro y
se desvanecen, finalmente, en una infinitud de formas, demasiado
pequeñas para distinguirse. Escher parece estar diciendo
que el bien es un fondo necesario para el mal y viceversa.
Este tipo de división del plano se basa en un modelo
euclidiano, ideado por Henri Poincaré, del plano
hiperbólico no euclidiano. Por ello se conoce como
división hiperbólica.