En esta litografía el muchacho que está sentado
en el banco sostiene un cubo en el que el modo en que se cruzan
las aristas no puede realizarse en el mundo real, como podemos
ver abaj en un estudio que Escher hizó para esta obra. El
propio castillo de Belvedere es un edificio imposible. El joven
encaramado en lo alto de la escalera está fuera del
edificio, mientras que la base de la escalera está dentro.
El hombre que hay en el calabozo quizá haya perdido la
razón tratando de compaginar las estructuras
contradictorias de su mundo.