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LOS AISLAMIENTOS, UN RETO PENDIENTE EN ESPAÑA.

 

La búsqueda de confort y bienestar dentro del ámbito de la edificación – viviendas, oficinas, locales públicos y otras construcciones – ha estimulado la aparición de nuevos materiales y sistemas de aislamiento, que eliminan ruidos innecesarios y mantienen la aparición de nuevos materiales y sistemas de aislamiento, que eliminan ruidos innecesarios y mantienen la temperatura ambiente de la casa. De este modo, se ha logrado mejorar notablemente el grado de comodidad e incorporar al sector de la construcción materiales como el aluminio, el PVC o las lanas minerales, que ya se han convertido en imprescindibles.

En España, la mayoría de las empresas fabricantes y comercializadoras de productos de aislamientos están integradas en la asociación Afelma –Empresas Fabricantes de Lanas Minerales Aislantes- en cuyo ámbito vamos a centrar este reportaje, posponiendo los sectores del aluminio o PVC para otra fecha. Esta agrupación nació en el año 1979 y en la actualidad representa el 95 % del mercado de ese producto.

Las empresas que integran Afelma, con un total de 25 delegaciones y dos fábricas, están presentes en todo el territorio nacional y generan un total de 400 puestos de trabajo directos. Su facturación en 1997 se situó en 13.000 millones de pesetas, de los cuales 9.000 millones correspondieron a lanas de vidrio y 4.800 millones a lanas de roca. La producción ascendió a 54.000 toneladas (Tm), de las cuales 29.000 Tm fueron de lanas de roca y 35.800 Tm de lanas de vidrio.

Para el ejercicio de 1998, esta agrupación – integrada en Andima y Eurima-, prevé un incremento del volumen de negocio del 2,5% respecto a 1997. El mercado de lanas minerales sigue aumentando año tras año en España, de acuerdo con la Memoria de Afelma – publicada en febrero de 1998- , sin embargo todavía está muy lejos de alcanzar los índices de otros países de nuestro entorno, como Francia, Alemania o Dinamarca.

Este último país, con sólo cinco millones de habitantes consume más productos aislantes que toda España. Francia, a su vez, consume tres veces más y Alemania siete. Las lanas minerales son el único producto aislante que protege simultáneamente del frío-calor, del fuego y del ruido, lo que las convierte en el material líder dentro del sector del aislamiento.

Las empresas integradas en esta asociación, mantienen, al parecer, una política de calidad para sus productos, que tiene el sello Ince, o la marca Aenor, que certifica ante los usuarios la conformidad del producto con su norma de especificaciones UNE 92.102/89. Además, las factorías de las empresas asociadas disponen del certificado "Registro de Empresa" de Aenor, que identifica la conformidad del Sistema de Aseguramiento de la calidad de los centros productivos respecto al contenido de la norma UNE 66.902 (ISO 9002).

 

Ahorro energético.

En cuanto a la eficacia del aislamiento, había que decir que, entre otras cosas, en las viviendas permite un significativo ahorro energético que se sitúa entre un 30 y un 50%, cifra que podría estimarse en unas 40.000 pesetas al año por vivienda, considerando todas las regiones españolas y todas las tipologías climáticas. En cambio, el coste del aislamiento no alcanza, de media, ni el 1% del precio total de la vivienda.

Por otro lado, y de acuerdo con los expertos, la utilización de aislantes de lanas minerales es ecológicamente positivo ya que, mediante la aplicación de productos naturales, se minimiza el impacto ambiental al tiempo que asegura un nivel óptimo de bienestar. Para mantener las condiciones ideales de bienestar térmico en el interior de una edificación es necesario el aporte de energía calorífica para combatir el ambiente frío del exterior. Lo contrario ocurre en el ciclo de verano. El consumo energético supone inevitablemente contaminación ambiental.

Al parecer, la utilización de lanas minerales en el aislamiento disminuye la contaminación atmosférica, como consecuencia del ahorro de energía y, por tanto, la disminución de emisiones de CO2, responsables del efecto invernadero, y de SO2, causante de la lluvia ácida. Finalmente, el consumo de energía y la contaminación ambiental están inevitablemente unidos; por eso, debe hacerse un consumo responsable de ésta, evitando las pérdidas y despilfarros. En este sentido, la solución fundamental para reducir el consumo en recintos cerrados precisa del acondicionamiento de los cerramientos mediante materiales aislantes.

 

Contaminación acústica.

Las lanas minerales, son, de acuerdo con Afelma, el único aislante que, además de protección frente al frío o calor y frente al fuego, defiende también contra el ruido. Tal y como se reconoció, al parecer, en la convención de Estocolmo de 1972, el ruido es uno de los agentes contaminantes más agresivos, tanto en las grandes ciudades como en el medio industrial. El coste social que represente esta agresión es, aunque muy difícil de calcular, de gran importancia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), España, es, después de Japón, el país más ruidoso del mundo y el primero de Europa. El nivel medio de ruido de nuestras ciudades supera el máximo inocuo recomendable. Señalar un límite aceptable a la contaminación sonora es difícil, pero de todos modos no se deberían permitir niveles de ruido superiores a 35/40 decibelios. En niveles de actividad habitual el nivel se sitúa en los 55 dB, pero si se superas los 65 el ruido empieza a ser perjudicial para la salud.

De este modo, las lanas minerales, correctamente distribuidas en las soluciones arquitectónicas de un edificio, permiten obtener el nivel sonoro máximo adecuado al uso a que se destine. En este sentido, se puede corregir el nivel generado en el interior de los locales – palabra, música y ofimática- reduciendo la intensidad sonora ambiental hasta el 10%.